Ambientes de aprendizaje: la importancia del qué y el cómo se enseña

28/11/2022 | Santander Universidades

Los ambientes de aprendizaje son clave en cualquier marco educativo. ¿Te imaginas un MBA para directivos en activo cuyo horario fuera de nueve a dos de lunes a viernes? ¿Un curso de pintura con un enfoque teórico exclusivamente? ¿O un taller online para personas de tercera edad sin dominio del uso de Internet? Lo cierto es que no tendría mucho sentido.  

Y es que en la adquisición de conocimientos importan tanto el qué como el cómo. Es decir, los contenidos de la formación son esenciales, pero también el entorno en el que se prestan. Ahora bien, este entorno no se limita al lugar físico. ¿No sabes qué elementos deben tener en cuenta los ambientes de aprendizaje para ser efectivos? Te lo explicamos.

¿Qué son los ambientes de aprendizaje? 

Los ambientes de aprendizaje son aquellos entornos que han sido diseñados para que las personas que participan en ellos adquieran de forma efectiva los conocimientos precisos y desarrollen las competencias planteadas. No se trata del mero espacio físico, sino de todos los elementos que intervienen en el proceso de capacitación, desde el formato de enseñanza hasta el acceso a los recursos, sin olvidar el protocolo de interacción social. 

Por tanto, los entornos de aprendizaje no son algo estático, sino que deben ser flexibles y adaptables a cada caso en particular. Es decir, su diseño va a depender de las necesidades, objetivos y preferencias de los participantes en la adquisición del conocimiento. Por ejemplo, para el 72% de los millennials, la interacción con la clase a través de foros o grupos de trabajo es un punto muy importante en la formación. Sin embargo, al mismo tiempo, se trata de una opinión que solo comparte el 57% de los baby boomers, según el informe Sobre innovación educativa (2021), de OBS Business School. En consecuencia, el planteamiento del profesor debe ser diferente según el grupo de edad al que se dirija.

Ahora bien, en la composición de un ambiente de aprendizaje los individuos implicados también juegan un papel fundamental. Por un lado, el alumnado no debe ser únicamente un receptor pasivo de la formación. En cambio, siguiendo las teorías del constructivismo, deben ser sujetos activos en todo el proceso. 

El objetivo de la enseñanza es facilitar al alumnado las herramientas que le permitan construir sus propios procedimientos de aprendizaje, y el docente es el que debe observar las interacciones de los estudiantes e ir ajustando el entorno. 

Imagina, por ejemplo, que estás en un curso online donde todos los participantes sois muy activos: siempre planteáis dudas y debates en el foro virtual. El profesor debe ser capaz de estimular este interés abriendo nuevas vías para fomentar la creatividad, el enriquecimiento mutuo y un mayor aprovechamiento de la actividad formativa. En definitiva, los ambientes de aprendizaje óptimos son aquellos en los que todos los intervinientes ―docentes y alumnos― se encuentran a gusto.

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¿Cuáles son las dimensiones que integran los ambientes de aprendizaje?

Para diseñar estos ambientes de aprendizaje de alto rendimiento, es imprescindible tener en cuenta las cuatro dimensiones que los conforman

  • Dimensión física. Se refiere a los aspectos físicos y tangibles de la formación. Es decir, por un lado, incluye el lugar en el que se va a impartir el programa, el cual puede ser físico (cuando se requiere asistencia presencial) o virtual (cuando se desarrolla en un entorno digital). 

Por otro lado, también abarca la composición y materiales de estos espacios. Por ejemplo, no se está creando el mismo ambiente de aprendizaje en una clase con las mesas en hilera que en círculo, en un curso online que se realiza con el ordenador o con un app o en un seminario de yoga en un gimnasio que al aire libre. 

  • Dimensión funcional. Otro aspecto a tener en cuenta en el diseño de los ambientes de aprendizaje es cómo van a funcionar, es decir, cuáles son las pautas que regirán la actividad formativa y los recursos que se van a emplear para ello. Por ejemplo, ¿van a ser clases dirigidas o con un enfoque de autoaprendizaje? ¿El tutor será el encargado de plantear debates o cada alumno puede plantear preguntas o reflexiones por su cuenta? ¿Los participantes pueden interactuar solo con el docente o también entre ellos? ¿Qué mínimos se exigirán para dar por superada la formación? 

Se trata, en definitiva, de asentar las reglas del juego, pudiendo optar por un aprendizaje formal (basado en sistemas educativos institucionalizados y estructurados) o informal (cuando el aprendizaje se genera con un menor o, incluso, sin acompañamiento del docente o de un plan de estudios cerrado). 

  • Dimensión temporal. La estructura temporal de los ambientes de aprendizaje también debe ser prevista a la hora de diseñar cualquier programa de capacitación. En este caso, el objetivo es establecer cómo se va a repartir el tiempo durante la formación

Por ejemplo, hay que definir si serán clases asíncronas y síncronas, cuánto se va a dedicar a teoría y práctica, qué peso tiene cada bloque dentro del programa, etc. Asimismo, esta dimensión también se refiere al ritmo que va a regir en la impartición de conocimientos y que también irá ajustándose según la respuesta del alumnado. 

  • Dimensión social. Por último, los ambientes de aprendizaje también deben definir cómo se van a desarrollar las relaciones interpersonales dentro del aula física o virtual

En este punto, debes concretar, por ejemplo, cómo se puede contactar con el tutor, si el docente será quien lleve la batuta o se aboga por un estilo cooperativo, si se van a facilitar foros o espacios para que los compañeros interactúen, etc. Respecto a esto último, ¿sabías que, según los estudios, es más fácil que recuerdes algo que has aprendido de forma colaborativa con un compañero que si solo lo has escuchado en el aula?

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¿Por qué son importantes los ambientes de aprendizaje? 

A través del ajuste de estos cuatro factores a las necesidades reales del alumnado, los ambientes de aprendizaje consiguen mejores resultados. Y es que, hoy día, se ha producido una evolución en la forma de aprender y, por tanto, de enseñar. Es un cambio en la mentalidad que requiere de una adaptación de la pedagogía hacia nuevos enfoques y paradigmas.

Solo se logra sacar el máximo provecho cuando los ambientes de aprendizaje son los más adecuados para los participantes. En este sentido, la personalización es clave hoy día; ya no puede haber una educación de “talla única”. Al revés, si sientes que la formación cumple con todas tus expectativas y satisface todas tus necesidades, como si de un guante se tratara, aumentará tu implicación y motivación. Por ende, el aprendizaje será más significativo, positivo, enriquecedor y a largo plazo. 

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