Liderazgo femenino: comunicación verbal y no verbal

07/05/2021 | Santander Universidades

¿Sabes qué tienen en común la canciller alemana, Angela Merkel, la primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, y la actual presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde? Además de ser algunas de las líderes más influyentes del mundo, también poseen unas grandes habilidades de comunicación verbal y no verbal. Gracias a estas habilidades, han conseguido alzar la voz e impulsar el liderazgo femenino tal y como lo han hecho. 

Saber transmitir un mensaje utilizando no solo las palabras más adecuadas, sino también el lenguaje corporal, es sumamente importante cuando hablamos de puestos de alta responsabilidad, en los que la forma de comunicarse puede ser un factor clave para sus receptores e incluso llegar a incidir en la toma de algunas de sus decisiones. ¿Quieres saber qué es la comunicación verbal y no verbal y cuál es su influencia en el mensaje que queremos transmitir? Te lo mostramos con ejemplos que seguro que conocerás. 

¿Qué es la comunicación verbal y no verbal?

La comunicación verbal es todo aquello que expresamos a través de las palabras, mientras que la no verbal es la información que transmitimos a través de los gestos y del lenguaje corporal. Aunque no lo parezca, y según las investigaciones del antropólogo Albert Mehrabian, las palabras tan solo representan un 7 % de la comunicación, mientras que un 55 % tiene que ver con la comunicación corporal (los movimientos y la proyección del cuerpo) y un 38 % del impacto está relacionado con la comunicación paraverbal (como el tono de voz). 

La importancia de la comunicación no verbal va tan lejos que incluso puede cambiar la percepción de toda una conversación, tal y como sucedió en el primer debate televisado de la historia. El 26 de septiembre de 1960, John F. Kennedy y Richard Nixon debatieron por primera vez en la televisión estadounidense. Quienes pudieron verlo por televisión procalamaron ganador a Kennedy, mientras que aquellos que lo escucharon por la radio aseguraron que el ganador había sido Nixon

La realidad es que Nixon no aceptó maquillarse y su cara era tan pálida ante las cámaras que parecía estar enfermo. Por el contrario, Kennedy cuidó su aspecto al detalle y esto le permitió ir un paso por delante desde el primer minuto, gracias, también, a un lenguaje corporal que mostraba seguridad y serenidad.

Asimismo, el último cambio de presidencia en Estados Unidos es otro claro ejemplo de la importancia de la comunicación no verbal, tal y como se explica en Análisis no verbal: el momento más sentido de Joe Biden en su primer discurso como presidente. Del análisis se extrae que Biden proyecta paz y sosiego a través de un lenguaje corporal apaciguador.   

Tres ejemplos de grandes comunicadoras

Como mencionábamos al principio de este artículo, algunas de las líderes más influyentes, como Angela Merkel, Jacinda Ardern y Christine Lagarde, tienen cosas en común y es que han demostrado dominar la comunicación verbal y no verbal en múltiples situaciones. Cada una tiene un estilo diferente, pero las tres son claros ejemplos de liderazgo femenino.

Angela Merkel: 16 años de liderazgo

La canciller alemana Angela Merkel se ha convertido en una de las mujeres más influyentes de la historia reciente. Tras 16 años de liderazgo, abandona su puesto con un recorrido destacable; no solo en Alemania, sino también en Europa, algo que le ha valido para ser considerada por muchos la líder del continente durante estos últimos años. 

Sus habilidades de comunicación verbal y no verbal han tenido mucho que ver en su imagen de liderazgo. Su fuerza, firmeza y seguridad son algunos de sus rasgos más reconocidos. Además, su neutralidad y claridad a la hora de transmitir sus ideas, así como una postura rígida, le permiten confirmar su posición de liderazgo de una forma contundente.

Su discurso calmado y pausado, acompañado de un lenguaje corporal acorde, le permitió ganarse la confianza de los votantes alemanes una vez tras otra, ya que veían en ella una política segura de sus decisiones y que parecía tener claro el camino correcto para los intereses nacionales

Jacinda Ardern: un ejemplo de inteligencia emocional

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, es otro claro ejemplo de cómo debe ser una líder en el siglo XXI. Durante la crisis del coronavirus, demostró una vez más sus capacidades políticas. Jacinda adoptó medidas como reducir hasta un 20 %  su sueldo y fue la primera en dar ejemplo sobre el cumplimiento de las estrictas medidas que se impusieron para combatir la covid-19. Estos gestos la hicieron destacar como una de las mejores líderes internacionales del momento, junto con sus discursos enfocados en la unión y la empatía y a un gran dominio de la comunicación no verbal.

Su estilo fresco y moderno se aleja de discursos políticos tradicionales, algo que la acerca a los ciudadanos y le permite conseguir su confianza. Se muestra natural, sin tapujos y, si es necesario, no teme a exponerse vulnerable y humana ante los demás.

Su mensaje es cercano y cargado de inteligencia emocional, y se presenta más estricta o comprensiva según requiera la situación. La primera ministra neozelandesa muestra un dominio total de las técnicas modernas de liderazgo: honestidad, transparencia, acción decisiva y una comunicación no verbal abierta que permite acercar su mensaje a todo el mundo. 

Christine Lagarde: el poder del carisma

Christine Lagarde es uno de los ejemplos más contundentes del liderazgo femenino del siglo XXI. Tras convertirse en la primera directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2011, ahora, como primera presidenta del Banco Central Europeo (BCE), se ha tenido que enfrentar a un nuevo reto: unir un BCE que estaba totalmente dividido; algo que ha logrado gracias a su posición calmada y su carisma.

“Aprieta los dientes y sonríe” es una de las frases más populares de Lagarde. La aprendió durante la época en la que practicaba natación sincronizada que, sin duda, ha marcado su actitud. Algunos de sus valores más arraigados son la voluntad, el compromiso y la disciplina, los cuales transmite en cada uno de sus discursos. 

Otra de las características de su comunicación no verbal es su imagen cuidada al detalle, que le permite transmitir un carisma muy poderoso. Esto, unido a su determinación, hace que las decisiones económicas más difíciles sean comprendidas y aceptadas, debido a la confianza que transmite.

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La influencia de la comunicación no verbal (CNV)

La comunicación verbal y no verbal son totalmente complementarias: ambas se retroalimentan para dotar a un mensaje de un significado más amplio y comprensible. Sin embargo, como se ha mostrado, la CNV tiene una influencia mayor de la que muchas personas le otorgan

Por esta razón, aquellas personas que desempeñan cargos de alta responsabilidad o que son líderes en cualquier organización necesitan tener un buen dominio de ambos tipos de comunicación. Considerando que cualquier cosa que se comunique a través del lenguaje corporal tiene un efecto directo en aquello que se expresa verbalmente, y teniendo en cuenta que la comunicación es un elemento esencial en cualquier organización, es necesario saber cómo conectar con los receptores, en todos los ámbitos, para lograr un proceso eficaz y sin barreras y obtener los objetivos deseados.

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