Innovación y educación: una necesidad para los alumnos del siglo XXI

22/06/2021 | Santander Universidades

Nos encontramos en la era de la tecnología digital y de la globalización del conocimiento: la inteligencia artificial o la robótica ya no pertenecen a la ciencia-ficción. Sin embargo, ¿se ha producido esta transformación en el ámbito educativo?

A pesar de que “el entorno de alta tecnología -ordenadores, smartphones, videojuegos, Internet- está reconfigurando el cerebro humano”, como señala en su estudio el experto en educación G. Myamesheva, de poco serviría que los procesos y las técnicas de enseñanza fueran las mismas de siempre, pero con nuevos soportes. Para llevar la innovación a la educación es fundamental implicar a todos los agentes involucrados: los equipamientos, las metodologías, los contenidos y los docentes; desde el punto de vista de la tecnología, la pedagogía y también de la psicología. 

Hay que utilizar elementos basados en la investigación para fomentar la motivación intrínseca, el aprendizaje autodirigido y el razonamiento autorreflexivo, según Ken Bain, autor del libro "What the Best College Teachers do" del Harvard University Press, creador de Centros de Enseñanza y Aprendizaje en universidades como Northwestern University, Vanderbilt University e influyente en muchos docentes de excelencia de Estados Unidos. 

Por ello, la innovación en la educación consiste en hacer las cosas de forma radicalmente distinta desde la base. Consiste en un proceso consciente, constante y creativo para alcanzar una mejor calidad en la educación del presente y así crear agentes del cambio para el futuro. Como dice Francesc Pedró, director del Instituto Internacional de la Unesco para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC): “es innovación si añade valor al aprendizaje”. Pero, ¿cómo conseguir innovar en el aula para mejorar el proceso de aprendizaje de los alumnos?

¿Cómo innovar en el aula?

Las nuevas tendencias educativas proponen situar al alumno en el centro del proceso de aprendizaje de manera que este pase a ser un agente activo. Asimismo, expertos de la innovación en educación como Fernando M. Reimers, director del Programa de Política Educativa de la Universidad de Harvard, señalan que hay que primar la experimentación frente a la teorización. 

En este sentido, Eric Mazur, físico y educador de la Universidad de Harvard, ha puesto en práctica una nueva metodología, conocida como “aula invertida”, en la que los alumnos asisten a clase en casa, donde visualizan vídeos de sesiones grabadas por el profesor, y hacen los deberes en clase. El aula se contempla como un espacio participativo, estimulante y donde aprender a pensar de forma crítica. Para ello, los alumnos debaten, analizan las ideas, etc. 

Este método supone un cambio respecto al sistema tradicional, pero busca adaptar el proceso de enseñanza-aprendizaje a las necesidades actuales, en base al learning by doing, es decir, a partir de la realización de las actividades de forma práctica.

Lo cierto es que, en algunos centros, innovación y educación ya van de la mano. Te mostramos otros ejemplos de propuestas innovadoras como la implementación de las TIC en el aula, la transformación del modelo educativo o nuevas formas de evaluar, las cuales dejan de lado algunos de los enfoques más tradicionales. Se trata de cambios que influyen al docente, la relación con su alumno y las propias habilidades de los estudiantes.

 

La implementación de las TIC

En algunas aulas se está empezando a implementar la inteligencia artificial para automatizar algunas tareas repetitivas del proceso educativo, como las calificaciones o las evaluaciones continuas.  De este modo, los docentes pueden brindar a sus alumnos un aprendizaje mucho más personalizado, optimizar las estrategias educativas y tomar decisiones basadas en analíticas de gran profundidad. 

Esta rama de la inteligencia artificial se conoce como Machine Learning. Este método consiste en un conjunto de sistemas que tienen la capacidad de aprender automáticamente a través de experiencias y ejemplos para, después, recolectar datos y establecer patrones a gran y pequeña escala. Un ejemplo de centro que ya ha implementado el Machine Learning entre sus metodologías educativas es la Universidad de La Rioja, donde aplican el Data Driven Learning para aprender  idiomas extranjeros, sobre todo, el inglés antiguo. 

Con esta herramienta, los alumnos pueden aprender cualquier lenguaje a partir del big data. Este software recopila una extensa cantidad de textos y ejemplos, a modo de corpus, en los que aparecen las palabras de interés y el alumno las analiza para comprender su uso y poder establecer generalizaciones.

 

Transformación del modelo educativo

Después de la revolución del Do It Yourself (“hazlo tú mismo”) llega el movimiento “Maker”. Este movimiento apuesta por un modelo de aprendizaje basado en el trabajo colaborativo, por proyectos y la creatividad. Insiste en aprender en un ambiente distendido e interseccional. 

En el ámbito educativo, este movimiento se aplica en asignaturas como ciencia, informática o tecnología. La Escuela Politécnica Superior de la Universidad Nebrija, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), incluye este modelo colaborativo en su FabLab, un laboratorio que, a través del método learning by doing, tiene como fin educar e innovar. En este FabLab los alumnos de diferentes cursos pueden trabajar juntos y compartir conocimientos de diversas disciplinas en actividades relacionadas con la fabricación digital y la tecnología en general. 

Otro ejemplo a nivel nacional es el proyecto de Student Team for Aerospace and Rocketry (STAR). Esta iniciativa reúne a treinta alumnos de los grados de Ingeniería Aeroespacial, Mecánica Industrial y Telecomunicaciones de la Universidad Carlos III de Madrid para fabricar cohetes reutilizables a partir del trabajo en equipo y la cooperación entre departamentos

También hay que destacar el Tec de Monterrey. José Escamilla, Director de Innovación del Tecnológico de Monterrey, lanzó  un nuevo modelo educativo único, basado en el learning by doing, que enfatiza el desarrollo de competencias. Se trata de un aprendizaje basado en retos reales que equipos multidisciplinares deben solucionar a partir del trabajo colaborativo.

 

Nuevas formas de evaluación

La repentina digitalización que ha vivido el sector de la educación durante la pandemia de la covid-19 ha impulsado la búsqueda de nuevas formas de evaluar el progreso de los estudiantes. A pesar de la existencia de decenas de softwares, como Turnitin o TestWe, diseñados para prevenir el plagio en trabajos o las trampas en exámenes, esto es algo muy difícil de controlar fiablemente en la era de la información. 

Dada esta nueva realidad, es necesario que las propias formas de evaluación se transformen, ya que, en la actualidad, se está produciendo lo que se conoce como el efecto Google, es decir, el “para qué voy a aprenderlo si lo puedo encontrar”, como bien define el pedagogo y conferenciante de Thinking Heads, José Antonio Marina

Sin embargo, de nada sirve toda esta ingente cantidad de información si no se dota a los alumnos de las herramientas necesarias para comprenderla y analizarla. En este sentido, la innovación pasa por una evaluación más personalizada, donde el alumno debe razonar y demostrar lo que sabe en un proceso menos unilateral.

Recientemente, ha surgido un nuevo método de evaluación, llamado “specific grading”, el cual ya se utiliza en las universidades de Oklahoma, Carolina del Norte-Greensboro, Duke, Western Illinois, Lee y West Liberty, junto con el Pima Community College de Tucson. Este modelo consiste en que el profesor califica el trabajo del estudiante como satisfactorio o no satisfactorio. En el caso de calificarlo como satisfactorio, se califica de la A a la F, según su grado de calidad. Asimismo, los docentes anotan de forma clara y específica qué le falta para lograr un satisfactorio o mejorar. Tras la evaluación, el alumno tiene la oportunidad de aprender de sus errores y revisar el trabajo para cumplir con las especificaciones del profesor.

¿Por qué es importante innovar en la educación?

Transformar la educación es fundamental para que los estudiantes desarrollen nuevas habilidades: un pensamiento más crítico, una mejor capacidad resolutiva y la curiosidad por aprender en un momento en el que la información está al alcance de todos. 

Por el contrario, la falta de innovación en la educación puede tener un grave impacto en la economía y en la sociedad. Sin ir más lejos, Derek Bok, antiguo presidente de la Universidad de Harvard, dijo recientemente que ni los estudiantes estadounidenses ni nuestras universidades, ni la propia nación, pueden permitirse dar por sentada la calidad de la educación superior y la enseñanza y el aprendizaje que proporciona.

En la educación, la innovación resulta ser una acción que transforma y genera un profundo cambio; el mismo que impulsa el conocimiento, inspira avances, fomenta nuevos lenguajes, comunicación e investigación. De ahí que la sociedad actual requiera de docentes que no se conformen, que se anticipen a estas nuevas realidades y vayan siempre un paso por delante de las tendencias pedagógicas. Por este motivo, es esencial que los profesionales de la educación estén en constante desarrollo y formación para convertirse en los agentes del cambio.

Con el fin de contribuir al desarrollo de competencias docentes y fomentar la innovación, Banco Santander, en colaboración con Laspau, una institución de prestigio internacional, afiliada a la Universidad de Harvard, y con más de 50 años de experiencia en el diseño y ejecución de programas de becas, impulsa la convocatoria de Becas Santander Skills | Innovation in Teaching - Laspau

Se trata de un programa dirigido a docentes de Educación Superior de Alemania, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, España, Estados Unidos, México, Perú, Portugal, Polonia, Uruguay y Reino Unido, que tiene como objetivo potenciar las competencias pedagógicas de sus participantes

Durante 10 semanas, con la innovación en la educación y el trabajo colaborativo como puntos de referencia, los profesionales de la educación aprenderán las mejores prácticas docentes y conocerán las herramientas que disponen para lograr un proceso de aprendizaje efectivo. Además, podrán elaborar su propio proyecto pedagógico, teniendo en cuenta los principios del aprendizaje activo y con modelos de diseño inverso o “backward design curriculum”.

¿Eres docente universitario y quieres potenciar tus capacidades pedagógicas para ser un agente de cambio en tu entorno docente? Inscríbete a la convocatoria de Becas Santander Skills | Innovation in Teaching - Laspau y descubre las mejores prácticas para  llevar la innovación a las aulas y lograr un proceso de aprendizaje efectivo. ¡Es tu oportunidad!