Motivación intrínseca y extrínseca: qué son y por qué las necesitas

14/04/2021 | Santander Universidades

Seguro que conoces a personas que siempre consiguen todo lo que se proponen. Te preguntarás qué tienen todas ellas en común: ¿inteligencia, constancia, voluntad, suerte? Es posible que estos casos de éxito sean consecuencia de una mezcla de todos estos factores, pero hay un ingrediente sin el cual, muy probablemente, ninguna de esas personas habría conseguido su objetivo: la motivación

Existen dos tipos de motivación: la intrínseca y la extrínseca. En este artículo descubrirás qué son, qué diferencias hay entre ambas y por qué serán fundamentales para ayudarte a cumplir tus sueños.

¿Qué es la motivación y por qué es tan importante?

La motivación se define como el “conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las acciones de una persona”. En otras palabras, se dice que cuando alguien está motivado, sus acciones y energías están dirigidas a alcanzar una meta concreta

Actualmente, la motivación suele identificarse como la clave del éxito precisamente porque es la impulsora del resto de habilidades que conducen a un objetivo y que son la voluntad, la perseverancia, el optimismo y la actitud positiva, entre muchas otras. Por este motivo, las empresas que consiguen motivar a sus empleados son hasta un 50 % más eficientes. ¿Te imaginas poder aplicarlo a tu vida?

Es necesario señalar que la motivación puede venir dada por factores internos o externos. Por este motivo, se diferencia entre la motivación intrínseca y la motivación extrínseca.

¿Cuál es la diferencia entre la motivación intrínseca y la extrínseca?

Aunque es evidente que tanto la motivación intrínseca como la motivación extrínseca juegan un rol central en cualquier estrategia de éxito, no son ni implican lo mismo. ¿Conoces la diferencia entre motivación intrínseca y extrínseca

  • La motivación intrínseca es aquella que nace del interior de cada uno y es independiente a cualquier tipo de estímulo externo. Las recompensas que conseguirás alimentando este tipo de motivación son puramente íntimas: amor propio, satisfacción personal, independencia, fuerza interior, confianza, etc. 
  • La motivación extrínseca, en cambio, es el conjunto de acciones que llevas a cabo para conseguir una recompensa externa. El ejemplo más común es el económico, pero la motivación extrínseca no es solamente la búsqueda de un aumento de sueldo. La motivación extrínseca busca la validación personal por parte de un tercero: los elogios o los refuerzos psicológicos son aspectos clave de la motivación extrínseca. 

La diferencia principal entre ambas motivaciones, por tanto, es el origen del estímulo que hace despertar esta conducta. De este modo, si las acciones vienen dadas por un deseo de superación personal, ganas de crecer y aprender o la necesidad de cumplir con una obligación haciendo las cosas bien, se trata de una motivación intrínseca. 

Si, en cambio, un comportamiento está alimentado por el deseo de conseguir una promoción en el trabajo, el anhelo de ser reconocido o incluso la contrarreacción ante una posible reprimenda (como sucede con los castigos en los niños, por ejemplo) se trata de una de motivación extrínseca evidente.

diferencias entre motivación intrínseca y extrínseca

La motivación como clave del éxito

No hay una motivación que sea “buena” y otra que sea “mala”. Para lograr cualquiera de tus objetivos, necesitarás encontrar un equilibrio entre la motivación intrínseca y la extrínseca, tanto a nivel individual como a nivel colectivo. En ese sentido, existen diversos estudios acerca de la importancia de ambas motivaciones en el entorno personal y laboral, pero sin duda una de las hipótesis más célebres sobre la motivación intrínseca es la teoría de la autodeterminación (Edward Deci y Richard Ryan, 1975). 

En esta teoría, psicólogos y profesores de la Universidad de Rochester sostienen que la motivación intrínseca aparece en todo ser humano cuando se reúnen diversas necesidades: 

  • Necesidad de ser autónomo 
  • Necesidad de relacionarse 
  • Necesidad de ser competente. 

En otras palabras, cuando el propio comportamiento y los cambios de  conducta están alimentados por un deseo personal de mejorar y de alcanzar estos sentimientos de satisfacción, sin la intención de recibir una recompensa externa, se puede afirmar que la motivación es intrínseca, y este tipo de motivación suele resultar en la segregación de serotonina

A su vez, tener altos niveles de serotonina en el organismo comporta una sensación de felicidad, serenidad y optimismo, además de aliviar la ansiedad y mejorar los procesos cognitivos. 

En resumen, la motivación intrínseca y un buen estado de ánimo van de la mano, multiplicando así las probabilidades de que puedas alcanzar tus metas.

¿Cómo se retroalimentan los dos tipos de motivación? 

Como es natural, la motivación intrínseca y la motivación extrínseca no son del todo independientes. Según un estudio, las recompensas externas afectan a la motivación intrínseca de diferentes formas: 

  • El exceso de recompensas externas para una actividad que, de por sí, ya debería suponer una motivación intrínseca, puede acabar resultando en una disminución de esta. ¡No hay que abusar de la motivación extrínseca si quieres fortalecer la intrínseca!
  • En cambio, en muchas ocasiones la motivación extrínseca puede ser una herramienta muy útil a la hora de iniciar una actividad que nunca se habría hecho por simple motivación intrínseca. 
  • Por otro lado, la motivación extrínseca en forma de validación social, por ejemplo, está muy estrechamente relacionada con un aumento de la motivación intrínseca.

Un buen ejemplo de retroalimentación entre la motivación intrínseca y la extrínseca se da en el ámbito de la formación. ¿Quién no quiere seguir aprendiendo para ampliar conocimientos y estar más satisfecho con el trabajo realizado? Además, esta motivación que, en muchas ocasiones, nace de un deseo personal de mejora, también puede suponerte la oferta de una buena oportunidad laboral, de un aumento salarial, etc. 

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